Con las nuevas fábulas de silencios caídos ahora coincidimos en la noche, como secuaces de sombra y frío. Municiones de malicia en la voz, para que decodifiques sensaciones, palabra por palabra, llevándote a tientas por un sendero que desconoces, corres. No me gusta lo simplón, enredarnos es cuestión de amabilidad cardiaca, después de todo, la lengua anda suelta ya para éstos momentos, para éstos ratos de riesgosa pérdida de pudor.
Los nervios vitorean el alza del sentido, la humareda corroe la dirección entre miradas cómplices de pensamientos furtivos y sagaces, con el instinto animal en copas, whisky y vino tinto. Sudor inusual, para éstas alturas deberíamos estar ya curtidos en éstos menesteres de entregas al buen postor, con posturas demoniacas en las piernas y localizaciones inadvertidas en las manos. Perversiones. No pensé esa noche encontrar calor en medio del bosque y del frío, pero vaya que me llevé una cierta sorpresa, y mira que a veces, pasa.
El tiempo también tiene sus malicias, sabe bien su oficio y cobra como es debido. Es uno de esos cabrones, como directores de cine, que saben bien la historia y dónde acomodar las piezas del cuadro según el ángulo de la cámara, para su deleite. El tiempo hace arte, el silencio atestigua, como notario.
Te voy a mentir y te voy a estrujar, como se le miente y se le estruja a alguien especial, porque la mayoría de las relaciones acaban en mentiras y engaños, entonces es lógico empezar por ése mismo método. Después de todo, la gordura de la indulgencia es como la anorexia de la pasadez de verga. Es cuestión de enfoques y hay algunos muy retorcidos, que entonces los ocupen para columpio porque yo me quiero mecer hasta el cansancio. A esta vida le hace falta un poco de demonio y cabronería, para divertirnos a costa de lo que sea.
Los nervios vitorean el alza del sentido, la humareda corroe la dirección entre miradas cómplices de pensamientos furtivos y sagaces, con el instinto animal en copas, whisky y vino tinto. Sudor inusual, para éstas alturas deberíamos estar ya curtidos en éstos menesteres de entregas al buen postor, con posturas demoniacas en las piernas y localizaciones inadvertidas en las manos. Perversiones. No pensé esa noche encontrar calor en medio del bosque y del frío, pero vaya que me llevé una cierta sorpresa, y mira que a veces, pasa.
El tiempo también tiene sus malicias, sabe bien su oficio y cobra como es debido. Es uno de esos cabrones, como directores de cine, que saben bien la historia y dónde acomodar las piezas del cuadro según el ángulo de la cámara, para su deleite. El tiempo hace arte, el silencio atestigua, como notario.
Te voy a mentir y te voy a estrujar, como se le miente y se le estruja a alguien especial, porque la mayoría de las relaciones acaban en mentiras y engaños, entonces es lógico empezar por ése mismo método. Después de todo, la gordura de la indulgencia es como la anorexia de la pasadez de verga. Es cuestión de enfoques y hay algunos muy retorcidos, que entonces los ocupen para columpio porque yo me quiero mecer hasta el cansancio. A esta vida le hace falta un poco de demonio y cabronería, para divertirnos a costa de lo que sea.
"That's when you know you found somebody special.
When you can just shut the fuck up for a minute,
and comfortably share silence." Mia Wallace - Pulp Fiction.

