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jueves, 28 de enero de 2010

Los escombros

The underneath's no big surprise...
Plug in baby, Muse

Los escombros; polveros amigos mandatarios del recuerdo inimaginable pero saboreable ante el olor y el gusto de lo que cala en silencio por los sabedores rincones del irremediable comienzo, el olvido maquinario del paralelo incómodo. Tendiendo juegos bajo la lluvia de balas que no discriminan, de refugios paradisiacos; de preguntas vencedoras que sobre respuestas en huelga van cohibidas de velocidad blancuzca, pulverizada en líneas de levante. Aditivos para el silencio juegan con el indeciso tumbo del contrabando mental dictando leyes que sabemos dolosas. Suelo. Matizando oquedades fatíricas.

Robótico es el avance intolerante de esos clicks segunderos, que emplazan al castigo, cual tirano nauseabundo, los más terríficos dolores de la incomprendida indiferencia, correctora de señales sin sueño, sabedora de oquedades empeñadas cada una a debilitar el entredicho de lo que pudo suceder. Ya en el vacío, lleno de pérdida, se unen eufemismos conspiradores, maquiavélicas comparsas del exalto y el silencio.

Hay que darle la vuelta a este monocromático asunto, sabiendo que en los 180° es todo tan confuso que tus zapatos no me quedan. Las ventanas rotas, hay que cambiarlas porque ya el viento empieza a arremolinarse.

martes, 20 de enero de 2009

Sin zapatos

Detras de la línea, nunca nadie dijo que fuera fácil pero las vidas se me acaban como a Mario Bros. en el tercer mundo, es una pena partir, y es una pena verte y que retires la mirada como abono de interés compuesto en razones que no tienen nada de razón. Nos encontramos justo frente a la escalera definitoria de mil raíces, de esas que se alargan no importando justificaciones notorias, ni siquiera pretendiendo el tiempo presente perfecto, la gramática no está para situaciones y la conjugación se nos hundió en el estanque. Me he preguntado últimamente de lo que asecha en pensamientos fortuitos y lo que ocurre de salibas aledañas, de esas mortificaciones de piel, de preocupaciones de sombra, de noches mortuorias y de labios de zanja.
Que me entierren el en el veto de las buenas costumbres y me sonsaquen en el silencio de las farolas auditivas, en mejillas escondidas y en placeres de escondites infrahumanos para el deleite carnal de nuestras más altas pasiones incontables ante tanta humanidad.
No entiendo, sigo sin entender el embrollo en que me he metido, de dónde vino tanta declive, la inclinación es la de antes pero ante más esfuerzo más esgrima de factibilidades alimenticias febriles de bondad y así mismo más notarios del alma qué sobornar para el perdon de los apetitos. Hoy camino en el anden de la pérdida constante de lucha, de los boletos en reventa de la desfachatez y del peaje aleatorio del recorrido de lo suave de los hombros blancos que me abrieron sólo unos instantes esa reja diminuta en la que hay que encajar para saberse a salvo de la mansedumbre de lo insano y la costumbre de lo vano que aún se mece en el entuerto por sabernos casi muertos entre tanto que hay que contar y sobar entre sábanas y artilugios ofuscados, en refugios disecados de sazón en el andar. No entiendo.
¿A dónde vamos con tanta prisa que no nos hemos puesto los zapatos?

jueves, 18 de diciembre de 2008

No me digas que no te das por enterada

Que ya lo nuestro acabó! ¿No te das cuenta de que esto duró lo mismo que mi whisky en las rocas con sus respectivas líneas de coca y un buen follón? Todo pasa por pasos; y pasamos cediendo enfilados al baile del último trago, ese de cuellos y muslos afilados, de jadeos, de olores extraños y siendo así, nos pusimos letales, fuimos matando las telas rivales, accedimos a sendos rituales que sudan, saben y suenan a bacanales por todas las pieles y todas las reminiscencias.
Que ya lo nuestro acabó! No me digas que no te das por enterada, enterrada bajo tus féminas mañas, pagando esas pensiones extrañas, depositando en mi saldo tu himen y tus grandes pestañas a la vera del beso piraña y traficando tus lágrimas agrias a cambio de mi cama aún sin alma, atrofiándome ya por tu insistencia.

Que ya lo nuestro acabó!

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Miércoles a Viernes

La belleza de la duda me parece una fuente de seducción poco explorada y tales son las sutilezas de su encanto que los pocos scouts de la no certeza no han logrado trazar un mapa para bien llegar a tal efecto, pero es tan excitante el hecho de no ser certero que firmemente creo que es mejor así, el arte de dudar, de fantasear con tino azaroso ese ínfimo toque del más íntimo de tus arrebatos, brindemos con vino tinto por éstos momentos que en unos segundos serán historia y acabarán escritos en el más infalible de los relatos que nunca serán contados, pues nos quedará la duda de los sabores ajenos.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Todo lo demás es un pretexto

A veces veo que me encuentro enlistado en el menú de los moviemientos lentos y espesos, enamorándome tan fácilmente de cuanta belleza veo. De la belleza rara, de la que uno no se encuentra amontonada en aparadores sino por el contrario se encuentra allí tan olvidada y perdida como aquel niño en el supermercado, es por eso que anda uno camuflándose a gritos entre los mudos.

Y me fuí lejos de aquí, donde todo lo demás es un pretexto; clavando afilados mis colmillos en cuellos ofrecidos y por demás apetecidos. A eso no le llama uno abuso de confianza sino aprovechamiento de los recursos... sonrío aún con lágrma discapacitada y de sabores enfadados.


Cambias de hotel, de país y de ciudad, de cuarto, de casa, de departamento, no eres de aquí ni de allá y te hayas mas seguro en el atisbo de la añoranza que en el reojo del sedentarismo. Atrás todo se complica y por eso he quitado el retrovisor, pero es que a veces se me complica la mirada en reversa para estacionarme a meditar.


Pero ¿cómo vas a ver el sol con los lentes puestos? Hay quien prefiere quemarse las corneas y atinar a describir las indestructibles memorias matadoras, que al fin y al cabo es lo único que nos llevamos, los demás, sólo eso... escuchan.