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jueves, 28 de enero de 2010

Los escombros

The underneath's no big surprise...
Plug in baby, Muse

Los escombros; polveros amigos mandatarios del recuerdo inimaginable pero saboreable ante el olor y el gusto de lo que cala en silencio por los sabedores rincones del irremediable comienzo, el olvido maquinario del paralelo incómodo. Tendiendo juegos bajo la lluvia de balas que no discriminan, de refugios paradisiacos; de preguntas vencedoras que sobre respuestas en huelga van cohibidas de velocidad blancuzca, pulverizada en líneas de levante. Aditivos para el silencio juegan con el indeciso tumbo del contrabando mental dictando leyes que sabemos dolosas. Suelo. Matizando oquedades fatíricas.

Robótico es el avance intolerante de esos clicks segunderos, que emplazan al castigo, cual tirano nauseabundo, los más terríficos dolores de la incomprendida indiferencia, correctora de señales sin sueño, sabedora de oquedades empeñadas cada una a debilitar el entredicho de lo que pudo suceder. Ya en el vacío, lleno de pérdida, se unen eufemismos conspiradores, maquiavélicas comparsas del exalto y el silencio.

Hay que darle la vuelta a este monocromático asunto, sabiendo que en los 180° es todo tan confuso que tus zapatos no me quedan. Las ventanas rotas, hay que cambiarlas porque ya el viento empieza a arremolinarse.

martes, 24 de febrero de 2009

Lo que no suceda

Lo que pasa es que el dilema es en sí un estóico monumento a la discordia cerebral. Claro que si te tratara de explicar el color naranja nos saldría más barato, saldríamos todos por la tangente y evitaríamos la disyuntiva que tan recta se nos estaba pintando tras el velo de alquitrán que nos acaricia la mirada. Es como, desayunar con whisky, hay gente que lo encuentra inconcebible, pero ¿por qué?. Por el sólo hecho de respetar una barrera temporal; inconscientemente colectiva: ¿Se supone entonces que afanándonos al brote de impersonalidad debemos pues agachar la mirada como el borrego a medio morir? Lo que sucede es que hay gente que de plano no lo hace, y de sólo imaginarlo, lo encuentra a uno abominable, como el hombre de las nieves.

La necesidad nos atora los dedos contra la puerta del apremio, es andar descalzo por la noche de la necedad y pegarse en el dedo gordo con el mueble del no-futuro. Duele a madres. ¿De verdad crees que tanto movimiento agote las instancias para el sarcástico machucón de consciencia? Es que en serio, no puedo visualizar el disfraz dentro de tanto entuerto, con aplicaciones de cromada indiferencia.

Siempre hay un detonador, algo o alguien que hace explotar el vicio, como petardo de fiesta pueblerina, de todas maneras, siempre está el peligro de salir chamuscado por el fuego amigo, ó, por otra parte, hacer lucir el cielo tan colorido como cualquier andante medieval lo quisiera haber visto ó, incluso, imaginado. Es que es eso. La estrechez de mente, eso te pinta más demente que cualquier atavío obseno en carnaval. Lo corto del alcance de los dardos ya sin tino en las ideas muy vacías, son precisamente esas y no otras, las cosas por las cuales no podemos acceder al consenso democrático, a la cama de la dama o al progreso humanista.

Mientras tanto, lo que no suceda no lo sabremos, porque por supuesto, lo que nos interesa es lo que sucede, aunque éste hecho que sucederá, sea ése y no otro, es cuestión de enfoques, es preguntarse lo mismo, sabiendo que no hay respuesta. Pero, el que no se cuestiona, no se sabe responder.

jueves, 20 de noviembre de 2008

engañando

Asumo la posición inicial sobre las letras del teclado cual si fuese la misma a la de un velocista olímpico a punto de implotar con fuerza y ansia sobre el pavimento, pretendiendo trascender. Pero ésta noche, misma de brisa helada y ladridos lejanos me ha marcado foul al comenzar a redactar, puesto que no consigo concebir de forma clara lo que venía masticando con las muelas del poco juicio que me queda. Tal parece que la bala de salva con propia arma de editor terminó por sorprender y, con menoscabo, acabó con lo que traía escrito en mi hoja de cuadrícula grande tamaño profesional Scribe.
En fuera de lugar he caído de nuevo y aún no diviso -ni siquiera a lo lejos- si es que me he adelantado o quedádome atrás. Sí, de plano es eso, la errante caminata de un ciego que al fin de cuentas no sabe qué contar porque, como nunca ha visto, no decide aún si lo que vió realmente lo vió. Y, ¿cómo contar algo con vehemencia y aplomo en éstos tiempos de segura duda? Lo único seguro es la muerte-dicen por ahí- y tan segura la sentimos que nunca nos aseguramos de estar seguros cuando seguramente llegue ¿quién planea su muerte?. La mayoría, como Woody Allen, no quiere estar allí cuando suceda, pero se mueren por saber cómo será. En éste tenor me gustaría anotar al margen que quisiera poder sobrevivir a esos finales momentos sólo para poder narrarlos de manera pública, y a los vivos, a ellos todos, les mentiría vilmente. Si lo miras de cerca me iría de aquí engañando tanto a la vida como a la muerte.

No quiero sonar -por otro lado- como novelista suicida ruso del siglo XIX, porque ni soy novelista, ni suicida, ni ruso, ni del siglo XIX, no, esa no es mi intención... pero es que la intención del afable leector es cuando menos intentar entretenerse.

martes, 28 de octubre de 2008

Copa y Predicador

Obligado por los $2,500 fucking pesos que por 30 días me darán acceso, aún adormilado, con botellita Bonafont de 1lt y con un chinguero de frío me dirigí al gimnasio hoy por la mañana a iniciar lo que será la quema de calorías y tonificación de músculos matutina que me acompañará -espero- por muchos meses. Entiendo también que, a Usted, contado, distinguido y desconocido leector, pero porsupuesto que le viene valiendo madres mi salud y mis horarios de ejercicio.
Prosigo: Llego al recinto de mamados y hermosas reinitas todos con outfits mega-chingones y mega-caros, iPods y demás atavíos propios de los nice-sports. Me recibe una bella y sonriente chica, misma que casi-me-mienta-mi-madre porque no traje toallita de manos, pa´l sudor, que es obligatoria, así que me vende una en $50 putos varos. No mames, un día de trabajo entero para un obrero, es lo que vale la puta toalla, que de seguro les ha de costar $10 morlacos a estos ojetes, en fin, me chingo.
Posteriormente, la bella y sonriente chica me da un tour por las instalaciones y me explica los ritos cuasireligiosos que hay que realizar antes-durante-después de la estancia en cada uno de los rincones del edificio. Me deja con Abel, personaje que ha abusado de esteroides en demasía, así como Walter Mercado, de la verga. El cabrón habla re-chistoso (Abel, no Walter -bueno también el puto ese-) y es que al pronunciar cualquier cosa, mueve la boca como cocainómano trabado, pero es buen tipo. Me sube a la caminadora por media hora y frente a mí, una pantalla... Puta! a las 10.30 de la jodida mañana no hay nada en la telera, MTV ya es un asco, VH1 maomeno, Much Music mmm ahi leve, así que me harto de andarle cambiando de canal y le veo las nalgas a Galilea Montijo, (ahí dejale me dice un compa de la caminadora de al lado, quien por cierto el muy chingón animaba a todos los otros 2 güeyes presentes gritando, eeeeeeeeeeeeeey! vaaaaaaaaaaaaaamos! no paaaaaaaaaaaaaren!, chale, alguien anda en tacha, interiorizo), desaparecen las nalgas de la Galilea y aparece la jeta de el güey de Laguardia ¿¿??-creo que así se apellida-. (Luego la banda a dice: "se apeida", y otros dicen: "se apeLLida", creo que la segunda es la correcta, si no pues ya la cagué, y se chingan y lo leen así.) Puras pendejadas dicen. (No Ustedes, ni la banda, sino la Galilea y el otro pendejo) ----------------- Y yo de pendejo escuchando esa mierda y viendo esas nalgas y es que llevo 2 iPods perdidos, uno en Garibaldi, otro en Monterrey (graciosas historias que contaré después por este medio, NO SE LO PIERDAN, bah! si nadien me lee.) (Un tercer iPod está en manos de una vieja que conocí en Junio, en la graduación de un amigo, se lo dí a guardar en su bolso para no dejarlo en el auto al alcance del Valet Parking, pero me salió el tiro por la culata, lo doy por perdido también, chale era el touch, valgo madres.)
De regreso al gimnasio, acabo mis 30 minutos de trotar y busco al trabado Abel (de la mandíbula y del cuerpo, que gay sonó eso, jaja) Me impone un suplicio con 4 series de 12 repeticiones de curl, press, bench y otras mamadas, el hígado queriéndoseme escapar y yo queriendo tirar la toalla de $50 putos varos! cuando entonces se aparece una hermosa chica de porte y elegancia, sin duda, nueva también, pues al igual que yo, desorientada y viendo-pa´-todos-lados buscando los aparatos de su rutina, recibía indicaciones de una instructora que bien podría acomodarme una madriza en un 2 por 3. Yo estaba haciendo series de predicador alternado con copa WTF¿¿?? (Con lo único que había alternado las copas antes era con botana o con unas buenas líneas, en fin), la instructora rompemadres puso a la hermosa chica de porte y elegancia en el curl de pierna ¿¿?? justo frente a mí, recordé esa pequeña sensación que me remonta al salón de primaria cuando te sientan en la banca justo al lado de la chica que te gusta, tratas de disimular.

Traté de no verme como un pervertido, y es que sucede que su posición en el aparato era boca abajo, un semi chivito en precipicio diría yo, sugestivo. Por otro lado, yo pretencioso, echando copa, digo, haciendo la serie de copa, de pié. Realmente resultaba, reflejada en la pared de espejo del recinto deportivo, una imagen perversa y digna de dvd porno del metro San Juan de Letrán, a la cual los 2 respondimos, al darnos cuenta por medio de ese espejo, mirándonos a los ojos, con una tibia pero cómplice risa de quien se encuentra en una situación embarazosa. Al final de las propias rutinas, ya bañandos, y como -de nuevo- se hace en las primarias, platicamos a la salida. Así que Natalia se convirtió en una razón para tonificar el puerco, ya no iré obligado por esos $2,500 fucking pesos.