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miércoles, 29 de abril de 2009

Volantazo

I am the passenger,
I stay under glass,
I look through my window so bright...
Iggy Pop, The passenger

El escapista ocupante deja plantado al viaje todos los días pero hoy su reflejo ha quedado esculpido en sendas formas faciales de aquellos cuyo semblante perdido, impersonal, derrotado y tedioso ocupan sólo espacialmente la butaca del camión contaminante, destartalado y salsero. Pasajeros autómatas, debajo de un vidrio con rayones de asiduos semi-contestatarios ó enamorados consagrados a la perpetuidad en cristal de nombres sin apellidos, sin historia, pero que a través de el encuentran brillo propio en el ausentismo del masificado colectivo sin rostro.

Impersonalidad de la calle, en la calle, por la calle, emana de la gente. Pasajeros solamente, incapaces de dar un volantazo en su vida, ¿por tedio ó por temor?

lunes, 2 de marzo de 2009

Cincuenta y seis pesos

Llenando blancos se nos atraviesa la vida con el tren sin avisos ni semáforos alcahuetes. Es como si fuera cargando el deleite en contrabando, cada uno en su vagón esperando el momento de tirarse a los arbustos del camino, pero con el miedo de caer debajo de las metálicas ruedas de esa locomotora-arrepentimiento. El gozo sin vergüenza no es en sí un sinvergüenza malcriado sino más bien el gustoso sujeto que a todos nosotros encantaría tener de compañero de viaje, algunos hasta le cargaríamos las maletas.

El hecho es que todos llegamos a ese punto de reunión non plus ultra, del entendimiento fallido y de la degeneración espontánea. La pregunta es tan segura como la noche pero dudosa como la duración de la lluvia. Así entonces, como el más defectuoso de los animales, el hombre, que es un desgraciado, va cometiendo justicias al precio de injusticias pero precisamente para servirse con propia mano y de manera inmediata las raciones mas irracionales de lo que se le avecina en la punta de la nariz. Por eso hace ejercicio, por eso come y viste, por eso trabaja. Por eso y no por otra cosa hace lo que hace aunque ya no lo piense, ni siquiera le pase por la mente la razón que le quita la razón. El miedo que le provoca el más profundo de los miedos es el hecho de no disfrutar lo que lo hace sufrir. Al contrario, somos tan humanos y equívocos en nuestras percepciones que la contradicción se ha apoderado de algo tan común en nosotros como el miedo y el gozo.

Si no tienes claro dónde estás y hacia dónde vas, lo más seguro es que estés lleno de dicha y seguridad, porque entonces, cualquier camino que elijas te va a llevar a donde vas, no hay duda de que así será. Por eso la existencia de lugares como Starbucks, donde la gente que no tiene claro ni quién es ni qué hace en este mundo, por la módica cantidad de cincuenta y seis pesos puede entonces saberse una persona con decisión. Ha tenido que escoger el tamaño de su bebida, regular o descafeinado y el sabor del líquido. 6 decisiones para tomarse un café que le dé seguridad, identidad, sentido de pertenencia y status.
Dicen los que saben (ó los que dicen que saben) que al cielo egipcio se entraba dependiendo de la contestación de 2 preguntas que se hacían en el meritito sahuán del paraíso:
1. ¿Encontraste la felicidad en tu vida?
2. ¿Diste felicidad a los que te rodearon en vida?
La contestación a estas 2 preguntas era determinante para entrar o no, incluso para reencarnar y seguir aprendiendo. Muchos deberíamos hacernos ésta pregunta en vida para saber dónde estamos y a dónde vamos, nos ahorraríamos muchas sesiones de cincuenta y seis pesos.

Vaya que hay quienes nos complicamos la existencia pensando en cosas tan triviales como el sentido del gozo y el miedo. Tan barato que sale no saberlo.

sábado, 14 de febrero de 2009

Negaré una línea

Se revienta la cinta megafónica de la normalidad con unos cuantas quejas compartidas, de los sentimientos consentidos, de los pensamientos sin sentido. Hay que acelerar el paso en estos casos, porque el show se nos viene encima junto con la luna y la espera no justifica celulares apagados, desconexiones mutuas, declaraciones fatuas. De esos ojos rojos, inundados de duda y sin el mapa misterioso que aún no pinta las nuevas calles para el mes de junio. Diario es una fecha, pero hay días que simplemente habrán de brillar, o que que querrán ser olvidados.

Tanta expectativa es propicia para un vicio en juguetería, un esquema de melancolía inaudita para el perdón de los pasados, la justificación del presente y el propio sueño del futuro, que mira, ¿quién sabe que se traiga entre manos? pero a lo lejos, se le ve un bulto cargando.

Necesito extirparme en sol de invierno, con luz de voz, con entendimiento de mirada, con lágrima disecada del abrazo en sobredosis. Negaré una línea porque el exceso se ha rendido ante mí, pero ya sabes que siempre he de contar con retornos en mi calle tan vacía, pero tan divertida.

Más sal para el náufrago, hasta que se le sequen las córneas y decida ver por dentro lo que de verdad anda buscando por fuera. Siempre en el agua, lamiendo soledades caóticas y micro-cósmicas, extendiendo el brazo para alcanzar a tomar todo lo que pueda intentando no ser visto dentro de su caja de cristal.

Justo cuando empezaba a creerme la historia del loco estepario, del laberinto einsteniano, me regalas unas alas de cera, me prestas sueño de polvo, no tengo frío ni calor y la señora, en el cuarto contiguo, sigue planchando mi ropa.

lunes, 8 de diciembre de 2008

To the other side...

Para algunos están las putas y la coca, para otros, la moda y el buen comer. Resulta que hay también quien en la música y de la música vive, experimenta, desea y se refugia. Específica especie que musicaliza sus orgasmos, su soledad, su infancia y su odio.



Yo, entre más acordes, más me siento en orgía. Un ácido y Break on through es el threesome casual, ¿o los 4 en un cuarto? no debería pedir más. Un cigarro tal vez.


Parece que también hay coleccionistas de ocasiones, curadores de la exposición del sentimiento y el recuerdo que sin el elemento periférico y envolvente de las notas, ya sea estridentes o melódicas, no encontrarían ni por un segundo el sentido.


El 10 de septiembre ´08, de buenas a primeras me ví sentado en un avión de Mexicana rumbo a Londres, con boleto comprado por internet apenas la tarde anterior durante una sesión mágica-músical, alcohólica y cocainómana. Había renunciado a mi trabajo y me entró ese pequeño sonsacador que se aparece cada vez que el puto Pepe Grillo me quiere llevar por el camino de las flores amarillas. Y de pronto, después del intro de bajo y bataca, el iPod vomitaba "You know the day destroys the night, night divides the day, tried to run, tried to hide, break on through to the other side".(1)



Era ese y no otro, el momento exacto de pretender; de ver al mundo como el cínico y riesgoso jugador de Las Vegas que soy. Era el momento de acabar de un solo madrazo las 3 onzas de whisky en las rocas, de presionar la nariz del lado izquierdo y aspirar con el derecho lo que representaba la costa de Guerrero hasta la de Veracruz en el mapa de la República Mexicana trazado con coca. Era el momento de tirar los dados para que todo se lo cargara la chingada con mi anuencia firmada de antemano con Iggy Pop de testigo. "I am the passenger, and I ride and I ride, I ride through the city's backside"(2)


Así que tomas tus ropas, esas que te tapan y homogeinizan entre la manada, pero llevas algo que si en todo caso tu pasaporte se perdiera -ese que enuncia letras en orden tal que otros sujetos atinarían a saber tu procedencia y cómo te gritan dentro de un estadio para llamar tu atención entre el caos del exalto futbolero-, te identificaría como un tercermundista vagabundo y musicalizado. Pero es que esa es la parte en que me acomodo en éste sillon y atiendo el timbre que ha sonado en mi oído derecho. "The lunatic is in the hall. The lunatics are in my hall. The paper holds their folded faces to the floor and every day the paper boy brings more... I'll see you on the dark side of the moon." (3)


TE IDENTIFICARÍA. La música me identificaría más que el verde pasaporte. En ésta también figuran los sellos de las aduanas pisadas, las frecuentes visitas del asalto a la razón y los habitados domicilios que anteriormente y en diversos estados del ánimo federado fueron testigos del viaje a ningún lugar y que hasta ahora te trae en asiento de primera cruzando la Alameda, con todos esos árboles, con todo ese olor a meados del que se impregna esta ciudad.


¿Cómo olvidar cojerte hasta el dolor? en el físico, en la emoción... "Antes de irme déjame elevarte, tocar tus senos hasta las costillas, siente mis dedos como una rara esencia, sobre las aguas flota tu miedo."(4)


Los momentos de desesperanza no son menos acústicos pero por demás insolentes, encuentran el talón de Aquiles de uno con una facilidad propia de una puta profesional, esa que sabe dónde te duele, dónde aflojas y de qué huevo te tiene agarrado, nada mas por no dejar ir la propina de 3 ceros. "Espera un poco, un poquito más, para llevarte mi felicidad. Espera un poco, un poquito más. Me moriría si te vas."(5)


Nunca me ha gustado lo fácil, me excita mas lo mojigato del destierro y por eso el whisky baja la presión, para contrastar con el éxito del fracaso que a veces "allá en la mesa del rincón"(6) a todos nos pide le invitemos una cuba, a cambio de adelgazar la billetera y a él mismo. "One minute I held the key, next the walls were closed on me and I discovered that my castles stand upon pillards of sand, pillards of salt."(7)


He probado varias drogas, ellas todas con la belleza precisa e íntima, como solamente los amantes pueden conocer y tocar los botones precisos en el tiempo exacto de la piel erizada. Pero ninguna como la música, dama de compañía complaciente y no recién iniciada. Señora ella de todas las quincenas interiores. Que te lleva al otro lado.


A mi banda sonora: "Y sin embargo sigues, unida a mi existencia y si vivo cien años, cien años pienso en ti." (8)


1. BREAK ON THROUGH - THE DOORS

2. THE PASSENGER - IGGY POP

3. BRAIN DAMAGE - PINK FLOYD

4. HASTA QUE DEJES DE RESPIRAR - CAIFANES

5. LA NAVE DEL OLVIDO - JOSE JOSE

6. LA MESA DEL RINCON - LOS TIGRES DEL NORTE

7. VIVA LA VIDA - COLDPLAY

8. CIEN AÑOS - PEDRO INFANTE

lunes, 24 de noviembre de 2008

Todo lo demás es un pretexto

A veces veo que me encuentro enlistado en el menú de los moviemientos lentos y espesos, enamorándome tan fácilmente de cuanta belleza veo. De la belleza rara, de la que uno no se encuentra amontonada en aparadores sino por el contrario se encuentra allí tan olvidada y perdida como aquel niño en el supermercado, es por eso que anda uno camuflándose a gritos entre los mudos.

Y me fuí lejos de aquí, donde todo lo demás es un pretexto; clavando afilados mis colmillos en cuellos ofrecidos y por demás apetecidos. A eso no le llama uno abuso de confianza sino aprovechamiento de los recursos... sonrío aún con lágrma discapacitada y de sabores enfadados.


Cambias de hotel, de país y de ciudad, de cuarto, de casa, de departamento, no eres de aquí ni de allá y te hayas mas seguro en el atisbo de la añoranza que en el reojo del sedentarismo. Atrás todo se complica y por eso he quitado el retrovisor, pero es que a veces se me complica la mirada en reversa para estacionarme a meditar.


Pero ¿cómo vas a ver el sol con los lentes puestos? Hay quien prefiere quemarse las corneas y atinar a describir las indestructibles memorias matadoras, que al fin y al cabo es lo único que nos llevamos, los demás, sólo eso... escuchan.