martes, 7 de abril de 2009

Al amigo cerca, al enemigo más cerca.

Se dice: Uno debe ser propio. La propiedad se nos dá aún más con personas que no son propias de nosotros. El yo es aún un usted hasta que la línea diminuta y separatista del hablar propiamente se va difuminando entre risas, gestos y chascarrillos. Así es cuando el usted se vuelve y se empieza así a ser uno propio del otro pero ya de modo impropio.
¿Para de verdad querer algo se necesita poseerlo? Es decir, ¿en qué microsegundo se pasa uno del lado de serle impropio a alguien a la otra frontera de pertenecerle? ¿Tan sólo por ésta localización geográfico-espiritual ya es uno merecedor de tales aspectos amatorios con todo y sus consecuencias?
A mí me gustan los Beatles, los amo; sucede que de momento no tengo ninguno de sus discos, por el contrario he bajado sus canciones desde Lime Wire. No viví yo en la época en que de verdad fueron el hito musical mundial, sin embargo eso no me destierra de reconocer el valor estructural de sus canciones y más aún, de tan sólo sentarme y disfrutarlas, amarlas. ¿Qué no acaso es ese el verdadero amor sin límites? No tanto el reconocimiento de estructuras sino el pleno deleite de estarte quieto, admirar y disfrutar. ¿Entonces para qué poseer?
Siguiendo tal premisa el amor se me antojaría de débiles mentales, incapaces de deleitarse plenamente si es que aquellos no proceden a poseer primeramente. La necesidad de aparentar propiedad en la impropiedad.
Ahora bien, habiendo bajado sus canciones -Beatles- de Lime Wire, ¿he caído yo en una traición? ¿No es acaso la traición un algo reservado para los que, con anterioridad, se confían mutuamente? Entonces si de verdad existiese la confianza, ésto quiere decir, que no importando el hecho o acción imperaría el estado de derecho a la mismísima plena confianza mutua.
¿En qué momento se vuelve la traición un verdadero acto provocativo de dolor? Pues habría que decir primero que la traición pocas veces tiene que ver con los hechos, sino más bien con los sentimientos de propiedad. La propiedad, por el sólo hecho de ser tuya es signo inequívoco y ciego de que no podría hacerte nada daño bajo ningún supuesto ya que tenemos cerca sólo a lo que se supone nos conviene, aunque dicen por ahí: A los amigos cerca, a los enemigos más cerca.

11 comentarios:

aLba (*) dijo...

en que momento se pasara a poseer algo.. eso mismo me pregunto yo..

Yo Pretencioso dijo...

aLba(*): Son de esos momentos perdidos, tal vez olvidados, pero que dan pié a nuevos yos, tus y nosotros. Saludos!

Lamia dijo...

Tienes mucha razon no hay que poseer algo para amarlo.
Amar sin poseer eso si que es amor verdadero.
Saludos!
BU! =]

NTQVCA dijo...

Muy sabio el consejo de los enemigos.
Ojala estuviéramos exentos de la traición o el dolor, pero nada mas que el tiempo nos enseña a enfrentarla.

Palm dijo...

Quierooo tenerlo todo!

Jolie dijo...

pues creo que el consejo es sabio aunque ya bien lo dice un buen cantauttor argentino, no hay que hacerse de enemigos que no esten a la latura del conflicto... a veces esos nos hacen perder el tiempo... :P

Indigente Iletrado dijo...

Yo creo ciegamente en todo lo que se dice en la película de El Padrino. Como esa frase.

Además, los enemigos se eligen por su inteligencia, los amigos solo deben ser agradables. A veces los enemigos tienen más mérito.

oNDSKa FLiCKa dijo...

Como en Fight Club...

"And then... something happened. I let go.
Lost in oblivion -- dark and silent and complete.
I found freedom. Losing all hope was freedom."

Lo que tienes, termina poseyendote... sólo hay dos tipos de posesión que me gustan, la demoniaca y la carnal mmm.

Saludos!

Pequeña capitalista dijo...

¿la traición pocas veces tiene que ver con los hechos, sino más bien con los sentimientos de propiedad? mmm no lo había pensado así pero si

jess dijo...

Mmm según los romanos había una diferencia esencial que distinguía entre la posesión y la propiedad.

Quien posee algo, ejerce sobre ese -algo- el derecho de usar y gozar, quien es propietario de algo, no sólo lo usa y goza, sino también dispone de él.

Así pues, bajo esa tesitura..... prefiero mil veces, el sentimiento de ser yo el -algo- que el -quien- sin importar si es poseedor o propietario.

.... Mucho más excitante.

Muy interesante tu post!!
Me gusta que el leerte exige más de una sóla lectura....

Saludosssss!!!

Yo Pretencioso dijo...

Lamia: No sé si sea amor verdadero, pero me parece más sincero. Saludos!

NTQVCA: Estar inmune es la forma más precisa de pasar todo el tiempo inadvirtiendo algunos dolores necesarios para aprender, ¿no crees?

Palm: Todo, el absoluto que el mundo anda buscando...

Jolie: "Que sienten que hacen una guerra y se hacen pis encima como chicos..." ¡Qué roba-tiempos aquellos!

Indigente Iletrado: Como dice Fito Páez. Elegir enemigos que estén a la altura del conflicto.

oNDSKa FLiCKa: Salud! por la segunda posesión!
Saludos ácidos!

Pequeña capitalista: Es que ya no se fija un en los hechos de la traición, sino en el mero desquite de los sentimientos "lastimados". La traición solo cataliza.

jess: Y todo el mundo anda queriendo ser el-quien. Pero debo confesar que el usar, gozar y disponer ¡claro que es algo excitante!
Gracias por leer, (más de una vez)
Saludos!